
Vía: Elmartutino.cl | por Guillermo Correa Camiroaga
Valparaíso había resistido durante años la construcción de estos megalómanos centros comerciales, pero el consumo y la especulación disfrazada de “progreso y modernidad” se impusieron. El primero de estos centros comerciales fue inaugurado el año 2004, también en la Avenida Argentina, frente a la Universidad Católica, construcción que mantuvo la fachada del antiguo edificio de la Compañía de Gas de Valparaíso, en un intento por mantener un respeto arquitectónico patrimonial.
Fotografía: Elmartutino.cl
En ese caso, por el hecho de estar en las faldas del cerro Barón, de alguna manera la topografía del lugar ayudó a minimizar la contaminación visual ambiental, cosa que no ocurre con el Mall de la calle Juana Ross, que semeja un muro de contenedores al observarlo desde el bandejón central de Avenida argentina.
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Claro que la “fachada amigable” del mega edificio de este nuevo centro comercial, se orienta hacia los delicados ojos del Congreso Nacional.
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Estas moles comerciales, que se levantan como verdaderos templos del consumismo y el endeudamiento, parecieran ser la versión moderna de las pulperías, donde las fichas salitreras han sido cambiadas por las multicolores tarjetas de crédito, que estimulan- con su brillo plastificado- el apetito de consumidores compulsivos.
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En este pequeño espacio porteño del barrio El Almendral se sintetiza, simbólicamente, la imagen del modelo de sociedad que impera en nuestro país: el libre mercado, representado por este mall, que se interpone entre el poder político del Congreso Nacional y los diferentes establecimientos educacionales ubicados en la vereda opuesta de Avenida Argentina, como son la Escuela Alemania, el Liceo N°1 de Niñas y el Instituto Comercial.
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Una lucha constante en Valparaíso.
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